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Por:
Lic.
José Dahab, Lic. Ariel
Minici y Lic. Carmela Rivadeneira
Actualmente,
nos encontramos viviendo en un mundo que plantea algunos cambios
a los cuales no todos pueden adaptarse con el mismo ritmo.
Los problemas laborales, económicos y demás
circunstancias actuales generan que las personas tengan elevados
niveles de ansiedad, aumentando así la probabilidad
de desarrollar un Trastorno de Ansiedad.
La
expresión Trastorno de Ansiedad se utiliza
para denominar a un conjunto de desórdenes psicológicos
y psiquiátricos, cada uno de los cuales es homologable
a un diagnóstico por reunir determinadas características.
De acuerdo con el D.S.M.-IV, hay varios diagnósticos
que conforman los llamados Trastornos de Ansiedad: Crisis
de Angustia o Panic Attack, Agorafobia, Fobia Específica,
Fobia Social, Trastorno Obsesivo Compulsivo, Trastorno por
Estrés Post Traumático, Trastorno por Estrés
Agudo y Trastorno de Ansiedad Generalizada. Cada uno de estos
diagnósticos tiene algunos síntomas específicos
y otros generales y comunes; pero todos ellos comparten un
mismo componente: la ansiedad. La alta incidencia de estos
trastornos conduce a que el trabajo de los psicólogos
esté hoy en día fuertemente abocado a la eliminación,
reducción y manejo de la ansiedad. En este sentido,
tampoco es casual que los fármacos más vendidos
durante los últimos años sean los ansiolíticos,
seguidos por los antidepresivos.
Ahora
bien; cada diferente diagnóstico de Trastorno de Ansiedad
tendrá un tratamiento diferente, dependiendo también
de cada caso particular. En efecto, la forma final que adquiere
el cuadro obedece en gran parte a las características
de la persona que lo padece, aunque los criterios diagnósticos
generales se cumplan para la mayoría.
Técnicas
como la relajación muscular profunda y la respiración
abdominal son muy utilizadas para los problemas de ansiedad,
particularmente porque ambas apuntan a eliminar los molestos
síntomas fisiológicos como la taquicardia, la
falta de aire, la respiración agitada y el dolor de
pecho. Tales procedimientos son aplicados conjuntamente con
técnicas cognitivas, pues muchas veces son los pensamientos
los que detonan la ansiedad.
El
tratamiento de los Trastornos de Ansiedad en Terapia Cognitivo
Conductual contempla un cambio en el estilo de vida del paciente
que lo conduzca a incorporar hábitos saludables, tales
como dormir no menos de siete horas, no fumar, hacer actividad
física regularmente, ingerir alimentos sanos, bajar
el consumo de cafeína y, muy especialmente, dedicar
algún tiempo al descanso y la recreación. Estos
comportamientos actúan como ansiolíticos naturales
que conjuntamente con la técnicas cognitivo-conductuales
logran que las personas remitan sus síntomas, curándose
así del Trastorno de Ansiedad que padecen y alcanzando
una mejor calidad de vida.
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