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Por:
Lic.
José Dahab, Lic.
Carmela Rivadeneira,
y Lic.
Ariel Minici
La
Desensibilización Sistemática (D.S.) es la técnica
de corte conductual posiblemente más utilizada en las
últimas décadas por los terapeutas cognitivo
conductuales para el tratamiento de algunas fobias y otros
problemas de ansiedad. Diseñada por Joseph Wolpe en
la década del cincuenta, ha mostrado su utilidad, perfeccionándose
y ampliando su aplicación a diferentes tipos de patologías.
Tanto en su modalidad “en vivo” como “imaginaria”,
la D.S. se utiliza sobre todo en aquellos trastornos donde
la ansiedad actúe como uno de los principales factores
intervinientes. De este modo, lo que se intenta con esta técnica
es romper la asociación entre alguna situación
específica y la respuesta de ansiedad, de modo tal
que el paciente reaprenda una nueva asociación entre
la misma situación y una respuesta antagónica
a la ansiedad; generalmente esa respuesta es la relajación.
Cuando el paciente logra desensibilizarse, ante situaciones
de su vida que le elicitaban ansiedad, reaccionará
ahora con tranquilidad. De esta manera remitirían los
síntomas de ansiedad y sencillamente el trastorno “se
cura”.
A pesar de que el uso de la D.S. se encuentra muy asociado
al diagnóstico de fobias simples o monosintomáticas,
la técnica ha ido perfeccionándose y hoy se
la utiliza en muchos otros trastornos, conservando de su forma
original al menos dos características: primero, el
entrenamiento al paciente en una respuesta incompatible con
la ansiedad y segundo, la aplicación de los ítems
en forma gradual.
A continuación, desarrollaremos la aplicabilidad de
la D.S. a algunos desórdenes sexuales. Tal vez, no
sobre aclarar que ella suele utilizarse en programas terapéuticos
combinada con otras técnicas.
Trastorno
por aversión al sexo
Se caracteriza por que la persona, tanto hombre como mujer,
evitan el contacto sexual
Generalmente la ansiedad vivida ante los estímulos
sexuales es uno de los elementos más aversivos que
los pacientes tratan de controlar evitando las relaciones
sexuales. El uso de la D.S. es ideal para este trastorno.
Se la utiliza en un comienzo en su forma “imaginaria”,
diseñando una jerarquía, es decir, una lista
de situaciones temáticamente relacionadas, ordenadas
de acuerdo con su capacidad de provocar ansiedad. En estado
de relajación, el paciente imagina cada uno de los
ítems para crear una nueva asociación entre
esas situaciones y la respuesta de relajación. Cuando
el paciente tenga menos ansiedad, en una fase posterior, se
podrá utilizar la modalidad de D.S. “en vivo”,
esto es, en forma de ejercicios graduales para realizar con
la pareja. La disminución de la ansiedad conduce a
un aumento de la frecuencia y disfrute de las relaciones sexuales.
Trastorno
orgásmico femenino
Se caracteriza por la ausencia de orgasmo en la mujer,
luego de una situación de excitación
En este trastorno, la ansiedad también juega un rol
fundamental resultado de la alta expectativa de tener un orgasmo
en cada relación sexual. Esa misma ansiedad justamente
inhibe la posibilidad de alcanzarlo. En estos casos, se le
enseña a la paciente a erotizarse con imaginería
en estado de relajación a fin de romper el vínculo
entre imágenes sexuales y ansiedad. Una vez logrado
este objetivo, se indican ejercicios graduales para practicar
en su casa. Un ejemplo consiste en que estando relajada, la
paciente pueda masturbarse y registrar el tiempo que tarda
en llegar al orgasmo. A medida que ella controla su ansiedad
y se da la libertad de gozar plenamente de la situación
sexual, el orgasmo resulta altamente probable.
Eyaculación
precoz en el varón
Consiste en la eyaculación ante una estimulación
mínima
Desde un punto de vista funcional, podría afirmar que
el paciente experimenta una alta ansiedad que lo sensibiliza
a los estímulos sexuales, generando falta de control
y aceleración de la función eyaculatoria. La
D.S. imaginaria apuntará a vincular imágenes
sexuales de alto contenido excitatorio con la relajación.
Por otra parte, la D.S. “en vivo” se orienta a
mejorar el autocontrol eyaculatorio mediante ejercicios de
aproximaciones graduales. El varón aprende a identificar
y detener la excitación sexual. Por supuesto, el trabajo
en pareja aumenta mucho las posibilidades de la técnica.
Dispareunia
Se la define como presencia de dolor genital en la relación
sexual en mujeres y hombres
Se trata de un trastorno íntimamente relacionado con
la tensión de los músculos pélvicos resultado
de ansiedad elevada durante las relaciones sexuales. Nuevamente,
la D.S. estará destinada al aprendizaje de una respuesta
antagónica a la ansiedad que se presentará junto
con las situaciones que generan dolor. En forma imaginaria,
se diseña una jerarquía con los pasos para llegar
a la penetración que se irán aplicando mientras
el paciente esta relajado. En vivo, se intentará que
frente a las escenas anteriores, el paciente realice ejercicios
de relajación localizada en la zona pelviana con el
objetivo de evitar contracciones musculares durante el coito.
De esta manera, tanto hombres como mujeres logran relaciones
sexuales sin dolor y con mejores respuestas de placer.
D.S:
¿Por qué es efectiva?
Como
vemos, la D.S. constituye una estrategia de intervención
terapéutica que en sus dos modalidades se ha mostrado
muy efectiva para los trastornos sexuales. Ahora bien, podemos
preguntarnos: ¿por qué? Aún hoy son temas
de discusión e investigación los mecanismos
y principios teóricos por la cuales la D. S. opera
su eficacia.
Quizá la D.S. actúe por contracondicionamiento,
es decir, la nueva asociación de respuesta de relajación
y la situación ansiógena compite con la anterior
asociación.
Una segunda hipótesis apela a la habituación,
vale decir, la recurrente exposición gradual a situaciones
ansiógenas
provocaría que el sujeto se habitúe a ellas,
disminuyendo la reacción de ansiedad.
Finalmente, las teorías cognitivas
plantearían la modificación de expectativas,
pensamientos y creencias generadores de ansiedad como elemento
crítico en el cambio comportamental.
Por supuesto, existen otras hipótesis. También
es posible que todos estos procesos psicológicos actúen
en conjunto en los diferentes niveles cerebrales (límbicos
y corticales) o que actúen unos en una etapa de la
D.S. y otros en un momento posterior. De todos modos, resulta
imposible negar la eficacia clínica del procedimiento,
aún desconociendo los mecanismos por los cuales actúa.
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