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Por:
Lic.
José Dahab, Lic.
Ariel Minici y Lic. Carmela Rivadeneira
¿Qué
es un terapeuta cognitivo conductual? Por supuesto,
es un psicólogo, pero esto no alcanza.
Pocos
egresados de las facultades de Psicología
se autodefinirán como terapeutas cognitivo
conductuales; más aún, en Buenos
Aires, muchos ni se autodefinirán como psicólogos
sino como psicoanalistas. Claro está
también que el autodefinirse dentro de un rol
no alcanza para cubrir sus funciones adecuadamente.
En el ámbito de la Terapia Cognitivo
Conductual hace falta una buena formación
en Ciencias del Comportamiento. Para
ser más expresos, el conocimiento de unos pocos
autores o de un solo paradigma de investigación
no resulta suficiente para la formación
de un terapeuta cognitivo conductual; tampoco el conocimiento
de técnicas terapéuticas a partir de
la lectura aislada de algún texto.
El conocimiento de las Ciencias del Comportamiento
cobra especial relevancia en lo que concierne a la
evaluación específica de casos clínicos.
Dicha evaluación es crucial para poder diseñar
y aplicar un tratamiento psicológico preciso.
Creer que se posee formación en Terapia
Cognitivo Conductual sin el conocimiento
de los paradigmas señalados, es análogo
a considerar que un médico pueda indicar cierta
medicación sin poseer conocimientos de biología,
química o anatomía.
Ser
terapeuta cognitivo conductual requiere
de una formación amplia y sistemática
en Ciencias del Comportamiento y Psicología
Básica Experimental. Empecemos pues,
distinguiendo algunos de estos términos.
PSICOLOGIA
EXPERIMENTAL: refiere al estudio científico
de procesos mentales y comportamentales; su marco
de trabajo suele ser el laboratorio psicológico.
No se trata de un paradigma o escuela de psicoterapia.
El calificativo de “experimental”
alude indefectiblemente a la aplicación rigurosa
del método científico en las investigaciones.
Las Ciencias del Comportamiento incluyen
a aquellas disciplinas que aplican el método
científico para la explicación,
predicción y modificación
del comportamiento. Es justamente el caudal de conocimiento
nacido en este contexto el que sustenta la aplicación
precisa de los procedimientos clínicos tanto
de tratamiento como de evaluación.
TERAPIA
COGNITIVO-CONDUCTUAL (TCC): es una modalidad
de abordaje clínico basada en los paradigmas
de investigación que respeten el método
científico. Los hallazgos en Psicología
Experimental y en las Ciencias del
Comportamiento guían a los psicólogos
cognitivos y conductuales.
Los
paradigmas principales de las Ciencias del
Comportamiento utilizados en Terapia
Cognitivo Conductual son:
· Teorías del aprendizaje: Condicionamiento
Clásico, Condicionamiento Operante y Aprendizaje
Vicario.
· Modelos de condicionamiento encubierto.
· Terapias Cognitivas.
· Paradigma del Procesamiento de la Información
· Psicología social experimental.
· Psicología de las diferencias individuales.
· Evaluación psicométrica y
conductual.
· Neurociencias, psicobiología y psicofisiología.
Lamentablemente,
existe entre los psicólogos la creencia de
que el solo conocimiento de un paradigma, autor o
escuela será suficiente para poder aplicar
Terapia Cognitivo Conductual; pasando
por alto el hecho evidente de que las intervenciones
así conducidas resultarán limitadas
y sesgadas. De más está aclarar que
el mero conocimiento de las técnicas terapéuticas
tampoco alcanza, pues el profesional se vería
impedido de efectuar una adecuada conceptualización,
formulación clínica y evaluación
de los casos. En otras palabras, “hacer”
Terapia Cognitivo Conductual implica
primariamente el conocimiento de los procesos psicológicos
y psicopatológicos del paciente desde un punto
de vista científico, de ello se derivará
secundariamente una conceptualización y evaluación
del caso y sólo finalmente, se seleccionarán
las técnicas terapéuticas las cuales,
no está de más aclarar, deben aplicarse
dentro de un programa terapéutico racionalmente
formulado y no de manera mecánica. El desconocimiento
de los trabajos de investigación básica,
de los principios teóricos y datos experimentales
que sustentan los procedimientos limita al psicólogo
a efectuar intervenciones globales, carentes de precisión,
mecánicas y “tecnicistas”; redundando
todo ello en una sustancial merma de la efectividad
de las aplicaciones.
En suma, ni el conocimiento de diversas técnicas,
ni la lectura de algunos autores alcanza para la formación
de un terapeuta cognitivo conductual.
De más está decirlo, tampoco el conocimiento
de diversos estilos de psicoterapia. ¿Qué
se requiere entonces? Una formación extensa
y plural en Ciencias del Comportamiento,
simplemente eso… y todo eso... Describamos,
pues, algunos de los paradigmas principales que conforman
a las Ciencias del Comportamiento,
señalando sus vínculos con las aplicaciones
clínicas.
Condicionamiento Clásico o Respondiente
Es
fundamental para entender la relación entre
estímulos y respuestas emocionales. Aspectos
experimentales tales como latencia, intensidad
del estímulo, magnitud de la respuesta,
fuerza asociativa, bloqueo, ensombrecimiento,
contigüidad, contingencia,
contraste, extinción, feedback,
incubación, etc., no puede desconocerse
si se desea analizar de modo preciso los procesos
que provocan las reacciones emocionales de los pacientes.
La aplicación de técnicas como la Desensibilización
Sistemática, Exposición
o Relajación Muscular implica
conocer en profundidad este paradigma.
Condicionamiento Operante o Instrumental
Hace
hincapié en la relación entre las conductas
motoras y las consecuencias contingentes a las mismas.
Nociones y procesos estudiados experimentalmente desde
esta perspectiva son técnicas de observación
sistemática, frecuencia de la conducta,
operacionalización, programas de reforzamiento,
control del estímulo precedente, grado
de privación del organismo, gradiente
de refuerzo, etc. Todos ellos resultan cruciales
para aplicar técnicas terapéuticas como
moldeamiento, encadenamiento,
extinción operante, principio
de Premack, economía de fichas,
el reforzamiento diferencial de conductas
incompatibles (RDI), entre otras.
Aprendizaje Vicario
Ha puesto de relieve que las conductas, cogniciones
y emociones también se aprenden a partir de
la observación del comportamiento de otras
personas. Su marco de referencia es la Teoría
del Aprendizaje Social de Albert
Bandura; la cual incluye conceptos tales
como la clasificación de modelos,
características de los mismos, procesos
cognitivos implicados que facilitan la imitación,
expectativas del observador, anticipación
de consecuencias, etc. En el ámbito clínico,
las técnicas de modelado y
los programas de habilidades sociales
se basan en dichos principios experimentalmente establecidos.
Paradigma de condicionamiento encubierto
En lo que concierne al estudio de procesos “internos”,
el condicionamiento respondiente, el operante y el
vicario también han sido estudiados bajo el
prisma del condicionamiento encubierto, el cual destaca
el papel del lenguaje, imágenes y pensamientos
para la explicación y modificación del
comportamiento humano. Desde esta perspectiva de estudio
se han desarrollado técnicas como la sensibilización
encubierta, la detención del pensamiento o
el control coverante.
Los
cuatro paradigmas hasta aquí señalados
conforman lo que tradicionalmente se denominó
“teorías del aprendizaje”
y que han sustentado a la Terapia de la
Conducta y al Análisis y
Modificación del Comportamiento.
Son estos abordajes los que durante el siglo
pasado mayor cantidad de investigaciones clínicas
controladas han llevado a cabo.
Los abordajes clínicos cognoscitivos
El
foco principal de estos procedimientos radica en la
influencia que el pensamiento ejerce en las emociones.
Desafortunadamente, algunos psicólogos conocen
las técnicas pero desconocen los estudios de
investigación básica en los que ellas
se fundamentan. Conceptos como inatención
selectiva, sesgos atencionales, errores
perceptuales, fallos inferenciales,
focalización y autoactivación inadaptativa,
estándares y expectativas de ejecución,
han sido experimentalmente estudiados por la psicología
cognitiva. El conocimiento de tales nociones mejora
la capacidad del psicólogo de analizar y evaluar
las cogniciones que el paciente expresa en las sesiones.
Por supuesto, los desórdenes psicológicos
también requieren ser analizados a la luz de
tales procesos cognitivos. El psicólogo que
se define como “cognitivo” no
debería limitarse a aplicar técnicas
desconociendo dichos conceptos porque ellos constituyen,
al fin de cuentas, la base empírica de los
procedimientos que utiliza. La formación en
Ciencias Cognitivas redundará
en una mayor precisión y eficacia de los procedimientos.
De paso, resulta útil recordar que el abanico
de las “terapias cognitivas”
es muy amplio, viéndose conformado al menos
por las siguientes modalidades terapéuticas:
Terapia Racional-Emotivo-Conductual (Ellis),
Terapia Cognitiva (Beck), Psicología
Positiva (Seligman), Autoinstrucciones
(Meichenbaun), Terapia de Resolución
de Conflictos (D’Zurilla), Terapia
Constructiva (Mahoney) y la Reestructuración
Racional Sistemática (Goldfried).
Todos estos autores admiten la importancia y utilidad
de los estudios experimentales cognitivos y conductuales
para la evaluación y tratamiento de pacientes.
Paradigma de Procesamiento de Información
Los
seres humanos adquieren, analizan, almacenan y utilizan
información. En diversos trastornos se observan
problemas de procesamiento. Es crítico pues
que el psicólogo cognitivo conductual,
conozca las categorías de procesamiento
y transferencia de la información como atención
y registro sensorial, codificación, almacenamiento
y recuperación de datos. En el marco de
la terapia, las dificultades de aprendizaje, los problemas
de memoria, el déficit atencional, los trastornos
del lenguaje y de la comunicación, entre otros;
pueden ser abordados adecuadamente si se conoce el
estudio científico de la cognición y
el aporte de autores como Miller,
Penfield, Bruner,
Newell, Chomsky,
Gardner, Vigotsky,
Simon, etc.
Psicología social experimental
Resulta
primordial que el terapeuta conozca sobre procesos
interpersonales. La psicología experimental
social ha estudiado temas como la formación
de juicios, procesos de atracción,
problemas familiares, altruismo y agresión,
comportamiento grupal, etc. Incluso ha abordado
tópicos como atribución, sesgos y esquemas;
hecho este que nos recuerda que los procesos cognitivos
han sido objeto de múltiples paradigmas en
las Ciencias del Comportamiento,
siendo insuficiente entonces conocer simplemente alguna
u otra técnica cognitiva.
Psicología de las diferencias individuales
Hace
énfasis en las diferencias disposicionales
de los sujetos para comportarse de determinado modo.
A título de ejemplo, una de las áreas
de investigación contemporánea destaca
la importancia de las dimensiones de la personalidad
como el Neuroticismo y la Extroversión,
las que desempeñan un papel importante en la
tendencia de emisión de conductas y emociones.
En el campo de la psicopatología, el estudio
de las diferencias individuales nos aporta información
acerca del pronóstico de un tratamiento y de
los abordajes con mayor probabilidad de éxito.
Todo esto implica pues, que el psicólogo
cognitivo conductual sepa no solo sobre evaluación
conductual y psiquiátrica, sino también
sobre evaluación psicométrica. Autores
como Eysenck, Cattell,
Millon y Costa constituyen
notorios referentes de esta área.
Bases Biológicas y Neurociencias
Resulta
imposible resumir todos los aportes que desde las
Neurociencias se han efectuado al
campo de la Psicología y viceversa.
Baste sólo recordar el valor de este conocimiento
para distinguir cuanto de la psicopatología
habrá de deberse a procesos orgánicos
o psicosociales y cuando alguien requiere apoyo farmacológico.
Variables tales como la edad del paciente,
la existencia de enfermedades, indicadores
hormonales, consumo de sustancias, alimentación,
hábitos de sueño, aspectos
relevantes de su historia clínica no pueden
ser obviadas. Formando parte de las Ciencias
del Comportamiento, la Psicobiología
y la Psicofisiología han realizado
aportes fundamentales para la evaluación y
tratamiento de los trastornos psicológicos.
En
suma, la formación adecuada del terapeuta
cognitivo conductual implica el estudio sistemático
y profundo de las Ciencias del Comportamiento.
Ninguna teoría o escuela aisladamente puede
arrogarse la explicación de toda la complejidad
del comportamiento humano. Se torna pues importante
que los psicólogos no guíen sus prácticas
clínicas desde un solo paradigma o autor, tampoco
aplicando técnicas mecánicamente sin
atender a la investigación básica. Hoy,
el modelo cognitivo conductual fomenta
la integración de los conocimientos que procedan
de la investigación científica y no
la preferencia subjetiva por determinada escuela,
técnica o autor.
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