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Por:Lic.
Carmela Rivadeneira, Lic. Ariel Minici y Lic. José
Dahab
DIANA
posterga su preparación para su examen desde hace varios
días. Piensa constantemente que debe comenzar a estudiar,
aunque dice no tener ganas ni fuerza para comenzar a hacerlo.
A medida que pasan los días y se acerca la fecha del
examen se siente cada vez mas estresada....siente culpa y
se reprocha el no haber empezado a prepararse antes y haber
dejado todo para último momento...
CESAR
ha salido con sus amigos durante el fin de semana y debe quedarse
trabajando toda la noche redactando el informe para su jefe.
Se siente estresado y agotado y observa que tiene que trabajar
contra el reloj. Presenta el informe con muchas dudas, pensando
que pudo haberlo preparado con mayor tranquilidad y antelación.
Muchas
veces las personas postergan actividades que tienen pendientes
desde hace tiempo. Se preocupan por empezar a realizar las
mismas, pero no pasan a la acción. El hecho de postergar
deriva en consecuencias desagradables de diversa índole.
Son frecuentes los problemas laborales y académicos
que se presentan en este tipo de casos. La aplicación
de técnicas conductuales puede reducir el estrés
que aparece cuando la persona siente que debió iniciar
sus compromisos con mayor anticipación.
Tentaciones
del paciente que posterga.
La
gente posterga de modos muy diversos. En general, los postergadores
realizan otras conductas diferentes a las que deben realizar
en determinado momento. Una persona puede pasar mucho tiempo
mirando televisión y muy poco tiempo estudiando. Otra
persona, en lugar de hacer los llamados telefónicos
a sus clientes, se sienta a escuchar música, dejando
su actividad laboral para el día siguiente. En el caso
de los estudiantes, es frecuente la postergación en
la preparación de un examen debido a que ejecutan una
conducta que es incompatible con estudiar. Ver una película,
dormir, escuchar música, salir a caminar, comer, jugar
al solitario de la PC son algunos ejemplos de conductas que
las personas que postergan realizan con mucha mayor frecuencia
que leer paginas de un libro o hacer un resumen de un texto.
Muchos personas caen en la tentación de decidir comenzar
a estudiar luego de ver televisión; esta secuencia
hace que al estudiante le cueste aun más empezar a
leer.
Pensamientos
y excusas para posponer
En
las personas postergadoras es frecuente la aparición
de excusas para no pasar a la acción: empiezo el lunes,
mejor me voy a descansar y empiezo mañana con más
energía, todavía tengo tiempo, me quedan tres
días, ahora no tengo ganas, necesito distraerme...juego
un poco al solitario y después arranco En los sujetos
que NO postergan los pensamientos se orientan a la acción:
estoy cansado, aunque puedo tipear unos 20 minutos más,
me llamaron unos amigos para ir a cenar...voy a leer un capitulo
más antes de salir, es viernes a la noche, tengo todo
el fin de semana para hacer el informe...pero por lo menos
voy a escribir la portada así avanzo.
Estrategias
conductuales que facilitan pasar a la acción
ORGANIZACIÓN
Y MANEJO DEL TIEMPO
Es
crucial un adecuado manejo del tiempo. En un calendario semanal
que detalle los días de la semana y las horas del día,
escriba en los casilleros correspondientes todas las actividades
fijas y obligatorias que usted debe realizar.
Este
ejercicio le reportará dos beneficios:
·
Podrá observar la cantidad de tiempo TOTAL que le queda
para realizar las conductas que tiene pendientes
·
Al final de la semana podrá contemplar de qué
modo ocupó el tiempo que tenía disponible.
Para
organizar y manejar su tiempo:
1.
Anote las actividades fijas y obligatorias.
Escriba
TODAS las actividades que cree que llevará a cabo
durante la semana, sean estas importantes o sean insignificantes.
Si ya sabe precisamente en que día y horario hará
determinada actividad, anótelo en el casillero correspondiente.
Señale incluso actividades que insumen poco tiempo,
por ejemplo viajar en colectivo, ducharse o preparar la
cena.
2.
Observe el tiempo disponible entre actividades.
Una
vez completo el calendario semanal, usted podrá observar
los espacios en blanco que puede aprovechar para avanzar
en la actividad que tiene pendiente. El punto clave no es
registrar lo que se debe hacer obligatoriamente, por ejemplo,
ir a trabajar, sino observar el tiempo disponible que hay
entre actividades obligatorias para avanzar en las tareas
que usted pospone. Si usted regresa de su trabajo a las
20 hs., se ducha de 20:15 a 20: 30 hs., y prepara la cena
a las 21: 15 hs, puede leer algunas paginas de un libro
de estudio, durante 30 minutos (aprovechando el lapso que
transcurre entre la ducha y la preparación de la
cena). Iniciar la lectura luego de cenar costara mucho más.
3.
Registre su progreso (autorregistro).
Si
usted concluye media hora de estudio, tache la mitad de
la hora en su agenda. Al final del día y de la semana
cuente la cantidad de horas dedicadas a la actividad que
tenía pendiente. Observar sus progresos actúa
como incentivo para concretar tareas inconclusas.
PRIMERO
ACCIONE, LUEGO GRATIFÍQUESE
Realice
la actividad de baja probabilidad de ocurrencia antes de una
actividad de alta probabilidad. (primero leer una hora, luego
ir al parque).
La
estrategia que puede aumentar la probabilidad de estudiar
es que decida ver una hora de televisión si lee durante
una hora uno de los textos de la materia que cursa. Esta estrategia
se basa en que si a la conducta de baja probabilidad de ocurrencia
(leer una hora) le sigue en forma inmediata una conducta de
alta probabilidad de ocurrencia (ver televisión), ésta
refuerza a la primera, incrementándose la probabilidad
ejecución de la misma.
1)
Para poder implementar esta técnica es necesario que
usted primero efectúe un inventario de las conductas
que realiza con mucha frecuencia.
2)
Seleccione y defina de modo concreto qué conducta desea
dejar de posponer (ej.; continuar tipeando el trabajo práctico
de estadística durante 60 minutos).
3)
Una vez que identificó cuáles son las actividades
que realiza en lugar de estudiar, organice su tiempo de modo
tal que a las conductas de baja frecuencia le siga inmediatamente
una de alta frecuencia. Por ejemplo: si usted resuelve ejercicios
de matemática durante una hora, podrá ver una
película en vídeo. Caer en la tentación
de ver la película primero y estudiar después
provocará posiblemente una disminución de la
motivación para la lectura, postergando la misma para
el día siguiente.
4)
Realice la actividad pendiente; por ej., redactar y tipiar
un trabajo práctico de estadística durante 60
minutos
5)
Realice la actividad agradable, por ej., ver la película
(este comportamiento refuerza la conducta previa de estudiar.
APROVECHE
EL TIEMPO
Utilice
espacios cortos de tiempo. A veces se cree que un período
breve no será suficiente para desarrollar totalmente
una actividad, sin embargo aprovechar los lapsos breves permite
iniciar y avanzar en la ejecución de una actividad
pendiente. Por ejemplo, a las personas que les cueste realizar
actividad física de modo regular, aprovechar un lapso
de 15 minutos diarios de bicicleta fija es una buena estrategia.
Al cabo de una semana, en la planilla de autorregistro sumara
1 horas 45 minutos de ejercicio físico.
AVANCE
GRADUALMENTE
Si
la actividad pendiente es de alta complejidad (escribir una
monografía, resolver ejercicios de matemáticas,
etc.) divídala en pequeños pasos, comenzando
por aquellos más simples. A medida que adquiera dominio
en la actividad avance gradualmente hacia pasos mas difíciles.
ELIJA
UN CONTEXTO ADECUADO SIN ESTIMULOS DISTRACTORES
Algunas
actividades requieren mantener la concentración de
modo continuo. Intentar resumir un texto difícil en
una habitación en la cual hay un televisor encendido,
un teléfono, la cama, la computadora y demás
distractores, puede afectar la concentración. A los
paciente que tienen dificultades de concentración y
que deben rendir exámenes en un lapso reducido de tiempo
muchas veces les resulta útil estudiar en una biblioteca,
bar, oficina, etc. Al no percibir estímulos distractores
y tentadores, es probable que estudien durante mayor cantidad
de tiempo y con más concentración.
NO
ESPERE SENTIRSE TOTALMENTE SEGURO
Muchas
personas que postergan creen que deben sentirse totalmente
seguras y sin miedo para empezar a accionar; en algunos casos
este afán provoca la postergación indefinida
de los problemas, esperando que en el futuro se presenten
las condiciones ideales para enfrentarlos. Sin embargo, no
es aconsejable aguardar hasta poseer una convicción
inequívoca de lo que deseamos, pues ese momento puede
no llegar nunca. Más aún, la ejecución
en sí misma permite superar algunas dificultades. Por
ejemplo, un alumno universitario que posterga estudiar porque
no está totalmente convencido de sus capacidades, puede
percibir que resuelve perfectamente los ejercicios que tenia
pendientes. Pasar a la acción permite no solo mejorar
el rendimiento en determinada actividad, sino también
modificar algunas creencias erróneas sobre uno mismo.
NO
ESPERE QUE APAREZCAN LAS GANAS
Muchas
veces, las actividades que se posponen no son agradables o
deseadas por la persona; por ello resulta difícil que
espontáneamente aparezcan las ganas de llevarlas a
cabo. Comenzar a ejecutarlas, aún cuando no tenga ganas,
puede generar el incentivo necesario para continuar y mejorar
el estado de ánimo. Por ejemplo, solicitar una consulta
médica puede que no sea de su agrado inmediato, pero
es una conducta necesaria para mejorar la calidad de vida.
Digamos que así como el hambre viene comiendo, las
ganas vienen haciendo.
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