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Por:
Lic. Carmela Rivadeneira, Lic. Ariel Minici y Lic. José
Dahab
En
Terapia Cognitivo Conductual contamos con diferentes técnicas
para el adecuado manejo de la ansiedad. Dicho de modo general,
ellas intenta disminuir la activación de la rama simpática
del sistema nervioso autónomo entrenando a la rama
parasimpática para que reestablezca la homeostasis
en las respuestas del organismo.
Algunas
técnicas importantes para el manejo de la ansiedad
se describen brevemente a continuación. Si bien se
tratan de manera separada, es importante destacar que en la
mayoría de los casos, los procedimientos se combinan
de maneras diversas, conformando programas desarrollados de
acuerdo con las necesidades particulares de cada caso individual.
RESPIRACIÓN
ABDOMINAL:
Cuando
se está en estado de ansiedad elevada o de pánico,
los sujetos suelen hiperventilar, es decir, respirar en forma
rápida y entrecortada. Esta respiración agitada
es poco eficiente pues la premura con la cual la persona inhala
y exhala impide un adecuado intercambio gaseoso. Como resultado
aparece sensación de ahogo, taquicardia, calor y otros
síntomas característicos de la activación
autonómica que la persona con ansiedad elevada típicamente
interpreta de manera catastrófica.
La
respiración abdominal consiste en enseñar al
paciente a respirar en forma pausada y profunda, llevando
el aire al abdomen, de manera de aumentar la capacidad pulmonar
y por ende la cantidad de oxígeno; luego se sostiene
el aire durante unos 5 segundos y se lo deja salir de forma
suave. Uno de los elementos cruciales en esta técnica
es cambiar el ritmo respiratorio ya que la respiración
abdominal activa al sistema nervioso parasimpático
a través del "sinus arritmia", que se define
como la cantidad de latidos cardíacos que hay entre
la inspiración y la espiración. Tan pronto se
realiza la respiración abdominal, el ritmo cardíaco
disminuye.
Esta
técnica constituye una potente herramienta para el
tratamiento del trastorno de angustia con o sin agorafobia:
es un hecho comprobado que entre dos y tres respiraciones
abdominales bien realizadas ponen fin a las crisis de pánico.
Se sugiere al paciente que practique la técnica cuando
sienta ansiedad de manera que la automatice y pueda utilizarla
rápidamente ante una situación de pánico.
RELAJACIÓN
MUSCULAR PROFUNDA:
Consiste
en entrenar al paciente a distender los músculos al
tiempo que se realiza la respiración abdominal y se
orienta la atención a cada uno de los grupos musculares
que se van aflojando. La disminución del tono muscular
"se informa" al cerebro a través de vías
aferentes que provienen de los músculos estriados y
alcanzan la formación reticular con proyecciones sobre
la corteza y el sistema límbico. De este modo, la relajación
pone en funcionamiento a la rama parasimpática del
sistema nervioso autónomo contrarrestando los efectos
de la rama simpática. Es por ello que la relajación
inhibe a la ansiedad lentamente, logrando que el cuerpo reduzca
su grado de activación, la cual se puede medir, entre
otras cosas, observando como el ritmo cardíaco disminuye.
Esta
técnica es fácil de aplicar y casi no posee
contraindicaciones. Es muy bien aceptada por los pacientes
quienes suelen manifestar haber experimentado mucha calma
y tranquilidad mientras se hallaban en estado de relajación.
DESENSIBILIZACION
SISTEMÁTICA:
En
las fobias, una reacción de ansiedad intensa se asocia
con algunas situaciones; como consecuencia, las personas las
evitan o escapan de ellas a fin de disminuir dicha reacción
y así sentirse mejor. La Desensibilización Sistemática
apunta a que el paciente "desaprenda" la asociación
entre el objeto fobígeno y la respuesta de ansiedad,
aprendiendo otra nueva en su lugar, una que vincule al objeto
fobígeno con una respuesta antagónica e incompatible
con la ansiedad; típicamente, la relajación
muscular profunda descripta en el apartado anterior. Esto
conduce naturalmente a que el paciente deje hacer comportamientos
de evitación y escape.
El
procedimiento se inicia entonces con el entrenamiento en relajación.
Luego se confecciona una jerarquía, esto es una lista
de estímulos que provocan ansiedad, temáticamente
relacionada y ordenada de acuerdo al grado de ansiedad que
esos estímulos provocan. Finalmente, guiamos al paciente
a que se exponga a los elementos de la jerarquía, ya
sea de manera imaginada o en vivo, comenzando por los que
menos malestar suscitan y avanzando progresivamente hacia
los que generan un malestar mayor. De este modo, el paciente
va enfrentando la situación provocadora de ansiedad
de forma gradual, venciéndola de a pequeños
pasos pues en cada una de las presentaciones procuramos mantener
el monto de ansiedad lo suficientemente bajo como para que
sea inhibida por el estado de relajación.
TÉCNICAS
DE DISTRACCIÓN O FOCALIZACIÓN ATENCIONAL:
Muchas
veces las personas están demasiado pendientes de las
sensaciones corporales asociadas a la ansiedad; esta atención
continua y exagerada dirigida a sí mismo termina activando
o incrementando los mismos síntomas que se pretende
evitar. Por ello, se hace necesario reenfocar la atención
hacia estímulos externos al propio cuerpo. El hecho
que el paciente se concentre en un objeto de su ambiente y
lo describa verbal o mentalmente con bastante detalle, genera
una disminución de las síntomas corporales de
ansiedad. En este procedimiento no se trata de "escaparse"
de la ansiedad o del problema, sino de atender a aspectos
REALMENTE IMPORTANTES Y RELEVANTES para el quehacer cotidiano
del individuo. Por ejemplo, si una persona está trabajando
en la confección de un inventario en su oficina, no
le es útil monitorear continuamente su cuerpo en busca
de latidos cardíacos, temblores o contracturas musculares.
Atender a la tarea que debe realizar -en este caso, el inventario-
es lo realmente importante. Y ello no es un mero escape, sino
un comportamiento adaptativo focalizado a situaciones que
la persona debe resolver en ese instante. Por el contrario,
estar pendiente de las sensaciones físicas no sólo
aumenta la ansiedad, sino que interfiere con la resolución
de las actividades laborales pendientes.
VISUALIZACIONES:
Consiste
en que el paciente imagine una escena que le produzca relajación;
generalmente se recomienda que sea una situación vivida
realmente por la persona, por ejemplo, un paisaje visto o
un momento particular tranquilizador y placentero. Las visualizaciones
requieren que el paciente se concentre en los detalles de
la escena, imaginándola como si realmente estuviese
experimentándola. Se intenta activar todas las vías
sensoriales (olfato, oído, vista, etc.) de modo que
la visualización sea lo más realista posible.
Una vez generada y practicada la escena relajante, la persona
puede autoaplicársela para el manejo de su ansiedad.
ENTRENAMIENTO
ASERTIVO:
Cuando
la ansiedad aparece en situaciones interpersonales, se hace
necesario evaluar si ella se debe a un déficit en comportamientos
asertivos. La aserción o asertividad es la capacidad
de expresar lo que se siente y se piensa de manera socialmente
adecuada, sin experimentar ansiedad o agresión. Las
personas con déficit en asertividad tienen dificultades
para defender sus derechos, negarse a peticiones poco razonables,
expresar un desacuerdo, entre otras.
El
entrenamiento asertivo constituye un procedimiento técnico
mediante el cual se pretende generar habilidades comunicacionales
que ayuden a disminuir el grado de ansiedad experimentado
en situaciones sociales. Consta de varios pasos que van desde
la generación y práctica de conductas elementales
tan sencillas como saber mirar a los ojos o mantener un tono
de voz audible, hasta el ensayo conductual que recibe un feedback
del terapeuta u otros pacientes en el caso de que se realice
una terapia en forma grupal. El entrenamiento asertivo es
un capítulo obligado en los programas de habilidades
sociales.
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