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trata de una técnica muy utilizada en el tratamiento
de los desórdenes de ansiedad, especialmente en las fobias.
Consiste en la aplicación de una jerarquía de
estímulos estresantes a través de imágenes
visuales. Es decir, paciente y terapeuta diagraman un conjunto
de situaciones típicas a las cuales el paciente teme,
especificando la mayor cantidad de detalles posibles. Luego,
mientras el paciente se encuentra en un profundo estado de relajación,
se lo guía para que vaya imaginando estas escenas temidas
de acuerdo al grado de ansiedad que le provocan.
El objetivo consiste en que la relajación inhiba progresivamente
a la ansiedad que disparan las situaciones imaginadas, de
manera tal que se rompa el vínculo entre la imagen
estresora y la respuesta de ansiedad. De este modo, el paciente
aprende una nueva asociación: lo que antes le provocaba
miedo, ahora queda conectado a un estado de calma y tranquilidad
inducido mediante la relajación muscular profunda.
Esta forma descripta de la Desensibilización Sistemática
se denomina Variante Imaginaria; es la primera parte del procedimiento
completo tal como es utilizado en la actualidad por los terapeutas
cognitivos conductuales.
El siguiente paso consiste en guiar al paciente a que enfrente
sus temores de manera real, ya no imaginariamente. En este
caso se habla de la Variante “in vivo”. Por supuesto,
el ejercicio imaginario previo ha ayudado a cambiar la imagen
mental aterradora que el paciente tiene de algunas situaciones
lo cual facilita esta segunda fase, el afrontamiento en la
vida real. Sin embargo, en algunos casos, y con previo consentimiento
del paciente, la Desensibilización Sistemática
se aplica directamente en su variante “in vivo”,
obteniendo resultados exitosos en plazos más breves.
Por ejemplo, en los pacientes que padecen de Agorafobia (miedo
a salir a la calle) la aplicación de la Desensibilización
Sistemática “in vivo” consiste en acompañar
al paciente mientras éste sale de su casa y va alejándose
de ella lentamente, por aproximaciones sucesivas muy graduales,
al tiempo que se lo induce a realizar respiraciones abdominales
profundas y a relajar su cuerpo. De esta manera, se logra
mantener la respuesta de ansiedad en niveles bajos o incluso
suprimirla casi por completo. Este aprendizaje de una respuesta
nueva (la relajación) frente al estímulo estresor
(salir a la calle) facilitará que el paciente salga
finalmente por sí sólo, tranquilo y sin experimentar
ansiedad.
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